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La milanesa es uno de los platos más elegidos y versionados por los argentinos. La “mila” o “milanga” parecen existir desde siempre en nuestras mesas y son protagonistas de frases como “las que hacía la abuela” o “no hay como la receta de mi vieja” y en esa escena ideal nunca falta el vino.

Milanesa ¿de Milán?

Varios son los mitos que circulan con respecto al origen de la receta de la milanesa y a su denominación pero casi todos los estudios históricos coinciden en situarlo en la ciudad italiana de Milán (que en el año 2008 declaró a la milanesa Patrimonio Oficial de la ciudad) donde surgió la tradicional receta de la cotoletta o “costoletta a la milanese”, un plato típico que consiste en un bife de carne vacuna impregnado en huevo, rebozado en pan rallado y frito en manteca.

Registros históricos y especialistas en gastronomía dan cuenta de un antecedente mucho más antiguo en la Edad Media. Se trata de un menú del año 1134, detallado en un documento que describe una comida servida en Mediolanum (lugar que hoy forma parte de la ciudad italiana de Milán) llamadolombolos cum panitio”. Lumbus, en latín, es la carne de lomo y panitio remite al pan, según interpretaron posteriormente estudiosos de la materia y sería el verdadero origen de esa delicia apanada.

En Argentina, con la llegada de los inmigrantes italianos a fines del siglo XIX y comienzos del XX, la milanesa se difundió rápidamente hasta convertirse en un clásico.

La número uno

Según una encuesta de TrialPanel (2016), consultora de investigación de mercado, “el ranking de la comida más consumida en los hogares consultados se encuentra liderado por las milanesas, ya sean de carne, pollo, cerdo o pescado, con el 82% de las menciones. La siguen muy de cerca la pizza (81%), las carnes rojas a la parrilla (70%), las empanadas (68%) y, por último, las pastas secas (60%)”.

Cómo se elaboran

La clásica milanesa como la comemos en Argentina es un bife fino normalmente de carne vacuna: nalga, cuadril o peceto, pasado por huevos con ajo y perejil picado y rebozado en pan rallado.  Por propiedad transitiva se le llama milanesa a cualquier preparación que incluya este rebozado: milanesas de pollo, de pescado, de cerdo, de soja, berenjena, mozzarella, zuchinni, y la lista es infinita. A los argentinos nos encantan fritas, a la napolitana, rellenas con jamón y queso y preferentemente bien acompañadas: con papas fritas, puré o ensaladas de todo tipo y si vienen a caballo (con huevo frito arriba) mejor. Cada familia tiene su ingrediente secreto para la milanesa perfecta y en esa variedad está la maravilla de este plato.

A brindar!

La mila que más te gusta, en familia, con amigos, en sanguchito de pic nic, como se te ocurra, se transforma en un plato excepcional cuando el vino anima el brindis. Esa es la magia del placer compartido. Ese bocado de mila, crocante y sabroso, es inseparable del vinito que elegiste para la ocasión y las combinaciones son infinitas. Esta es la verdad de la milanesa.

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